martes, febrero 21, 2006

Los saudíes que salen en Steam boy


Decíamos ayer que me molestan profundamente los listos que comentan las pijaditas que "descubren" en películas; no me refiero a detalles como la bombona de la cuadriga de Gladiator, no, en absoluto: esas cosas me encantan. Esas pijaditas de las que hablo acostumbran a ser estupideces pilladas por los pelos, y suelen ser bastante rebatibles. Muchas veces me da la impresión de que el ansia de la gente por demostrar sus conocimientos es mayor que su sentido del ridículo, por ejemplo: "La dinastía Graco en la época que narra la película ya no estaba en el poder sino que gobernaron Roma alrededor del 200 a.C, por lo cual no podía haber ningún senador Graco". Tócate los cojones; o también: "Al principio de la peli, Máximo le dice a sus tropas "a mi señal desencadenad el infierno", pero el culto de los romanos no conocía el infierno que es un concepto cristiano y Máximo no es cristiano obviamente" (si, reconozco que la tal LAURA es mi favorita). Aunque claro, el ser humano es un animal muy paradójico, y ésto de lo que tanto me quejo es precisamente lo que voy a hacer yo ahora, comentar una pijadita de una película, pero confieso que, si no lo hago, reviento. Cuando vi Steam Boy, la última película de Katsuhiro Otomo -el señor que hizo Akira-, me fijé en un detalle que me llamó la atención. No dije nada (también es cierto que no tengo a nadie a quien decírselo) y me lo guardé en mi yo interior. Pero ese detalle ha ido creciendo y creciendo lentamente hasta llegar a un punto en el que me cuesta respirar. Tengo que soltarlo como sea. Aviso que si no has visto la película, es mejor que abandones este lugar para que no te la joda. Bueno, allá vamos:

Todas las películas, incluso las de género fantástico o de ciencia ficción, mantienen una cierta lógica interna dentro de su irrealidad. No estoy contando nada nuevo. Tanto en la saga de Star Wars como en la de Star Trek o en prácticamente cualquier película que tenga escenas que transcurran en el espacio, las naves explotan en el vacío, cosa que, ya desde el patio del colegio, sabemos que no ocurriría jamás. Eso es algo totalmente asumido. De hecho, si en una peli vemos una nave a la que han disparado a base de bien y, en lugar de explotar, se queda como muerta a la deriva, nos parecería muy extraño. A eso me refiero con lo de mantener una lógica dentro de la irrealidad. Pues bien: hay un detalle en Steam Boy que me resulta ilógico, aún dentro de la propia fantasía de la historia.

Siga la flecha

Habréis visto en muchas películas de esas de acción y aventuras que, en un momento dado cercano al desenlace, el Malo (o un secuaz en su defecto) reúne a un selecto grupo de malvados prohombres de países poco fiables, en general, para venderles material bélico de ultimísima generación. Es algo obvio: el (súper)villano es un estereotipo y, por tanto, produce situaciones estereotipadas: Lo hemos visto en infinidad de películas, a manera de ejemplo sirven varias de la larga saga de James Bond. Ahora mismo sólo me viene a la cabeza Batman y Robin, pero creo que me explico. En Steam Boy también lo tenemos: los malosos hacen una demostración de su nuevo material bélico ante delegados militares de diverso origen; los respectivos países a los que representan dichos delegados son poco claros: un señor vestido de calle, rubio y con sombrero, que podría ser norteamericano; un señor con turbante que podría venir de algún sultanato intercambiable, como el que aparece en Indiana Jones y El Templo Maldito, etc; pero hay dos de los delegados cuyo origen es inconfundible: son saudíes. Eso fue lo que me llamó la atención.

Repasemos de forma muy resumida el argumento de la película: Durante la Exposición Universal de Londres de 1851 se monta un pollo de la hostia y bla, bla, blá. Las coordenadas de Espacio (Londres) - Tiempo (1 de Mayo de 1851) son muy claras. La parte de la ficción se presenta cuando aparece maquinaria asombrosa: armaduras de combate, aparatos para volar, etc; pero que siempre funcionan a vapor, porque -y ésto lo dejan bien claro en la película- el motor a vapor es la tecnología puntera, lo máximo. De hecho, el objeto en torno al que gira la trama es una esfera de vapor, con un potencial energético enorme, pero a vapor al fin y al cabo.

No deberías estar ahí

Por tanto: ¿Qué coño pintan dos saudíes en la demostración armamentística? En 1851 los saudíes eran económicamente más pobres que las ratas (recordemos lo que decía el bueno de Sir Alec Guinness en Lawrence de Arabia), hasta 1938 no se descubrirá petróleo en la península arábiga -de hecho, hasta 1859 no se perforará el primer pozo de petróleo, en EEUU-; no tendrían dinero para codearse con los magnates que pretenden comprar lo mejor de lo mejor en armamento. Y, sobre todo: aunque tuvieran petróleo ¿De qué cojones les serviría si aún no se emplea como combustible, si no existe ningún motor a explosión y todo funciona a vapor?

Ésta ha sido mi paja mental del día. Vigilad los cielos.