sábado, enero 21, 2006

El chino que sale en "Roma" y otros temas

Me ha gustado mucho Roma, la serie que han emitido en el canal Cuatro. Dejando de lado cosas del doblaje, como siempre. Por ejemplo: en el episodio 11, en la versión doblada un gladiador dice a un ex-soldado, para cabrearle, "los de la (legión) decimotercera son unos cobardicas" y en la versión original lo que dice es "toda la (legión) decimotercera me chupa la polla". Claro, lo cambian porque es una ordinariez, no sea que a alguien se le caiga el monóculo. Y luego venga a rebanar cabezas y a rajar tripas. Aparte del doblaje, la serie en sí me parece que está muy bien hecha y todas esas cosas que se suelen decir. Claro que enseguida salen los listos que te dicen que ésto esta mal o aquello no es correcto; entiendo que tiene que haber de todo, pero es algo que me jode bastante. Además siempre comentan pijaditas. Es una puta serie de televisión, joder, que Octavio ni siquiera estaba en Roma cuando mataron al pavo ese que conquistó las Galias; ¡y, en cambio, nadie comenta que sale un chino!:

Ahí le tienes

Habréis oído alguna vez eso de que los chinos y los romanos tenían comercio por la Ruta de la Seda. A los romanos les encantaba la seda, no sabían cómo producirla y por ella pagaban lo que hiciera falta, será por dinero. Como digo tenían comercio con China, pero no directamente: otros pueblos servían de intermediarios, y se cuidaban muy bien de que no se conocieran personalmente, para poder seguir hinchando los precios. También habréis oído lo de que si en la época de Trajano (u otro nombre opcional que suene a viejo) llegó por barco una embajada china con regalitos (pieles de oso panda, etc). Eso también es así, pero creo que una cosa es una embajada puntual y otra un chino festejando en mitad de la plaza del pueblo. Y además es un chino que se ha pateado medio mundo pero se ha traído su sombrerito de chino, para que no nos quepa duda. Pero bueno, es una serie de la tele y no pasa nada.

Se lo está pasando de la hostia

También sale Cleopatra y otros personajes consumiendo algo que me supongo que será opio, por eliminación. El opio era conocido y muy consumido en la antigüedad, nada que objetar a eso; lo que me llamó la atención es que en la serie aparecen fumándolo.

Cleopatra fumándose un chino, literalmente

Yo tenía entendido que el hábito de fumar era absolutamente desconocido en el Viejo Mundo antes de 1493, cuando vuelven los dos barquitos de Colón. De hecho, a Rodrigo de Jerez y a Luis de la Torre -dos buenas piezas que volvieron fumando de ese primer viaje- los curas les montaron un pollo inquisitorial porque "sólo Satanás puede conferir al hombre la facultad de expulsar humo por la boca". En la antigüedad el opio se consumía comido, bebido o, a lo sumo, mediante sahumerios o inciensos. Pero bueno, me supongo que la serie habrá sido supervisada por gente que sabe de estas cosas: igual nos quieren decir que, a lo mejor se conocía el hábito de fumar pero que luego se olvidó durante la Edad Media, como muchas otras cosas. Yo lo comentaba sólo como anécdota, ya digo que la serie me ha gustado mucho.

Por otro lado, el otro día El Nota me pasó la bola de lo de contar las manías propias. Yo tengo todas las manías habidas y por haber, pero sólo comentaré tres:

1) Para poder mear o cagar tengo que estar totalmente desnudo. Aunque me condiciona menos de lo que puede parecer.

2) Si alguien en mi presencia dice la palabra nivel, yo tengo que decir Maribel. No lo puedo evitar.

3) Siempre, antes de salir de casa, tengo que ponerme esta canción y escucharla A TODA HOSTIA. Si no lo hago, no puedo salir.



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Sólo una de las manías es falsa. Ahora la bola se la paso, no sé, a Borjamari. Nada más por hoy. Vigilad los cielos.

miércoles, enero 04, 2006

Doblaje y Cultura de élite


El tema del doblaje de películas puede ser algo verdaderamente apasionante, sobre todo si tu vida es una puta basura, como lo es la mía. El pequeño señor de color azul que vive a los pies de mi cama me preguntó ayer, de madrugada:

-Darth, disculpa: ¿Por qué se doblan las películas en España?-

No me gusta nada que me despierten salvo que sea por motivos de índole sexual, pero el pequeño señor azul siempre es muy amable conmigo y no quería hacerle un feo. Podría echar sal en las esquinas de la habitación para que se fuera pero, al fin y al cabo, tampoco es tan molesto, y a veces su conversación resulta interesante.

Me acomodé en mi cama y le conté que, cuando se fue imponiendo el cine sonoro al cine mudo en todo el mundo a lo largo de los años 30, apareció un nuevo problema que antes no se daba: la distribución internacional. Antes no había ningún inconveniente, porque lo único que tenían que hacer era cambiar los textos explicativos que aparecían en la película por unos que estuvieran en el idioma del país en el que se distribuiría la misma, un simple cortar y pegar. Pero ahora las películas venían habladas. ¿Qué ocurría cuando una película norteamericana se exhibía en un país que no fuera de habla inglesa? Pues se dieron tres corrientes:

La primera y más divertida fue la de las dobles (o triples) versiones; se rodaba la misma película varias veces, con el mismo director, los mismos técnicos, el mismo decorado pero distintos actores (no todos) que hablasen en la lengua del país en el que iba a proyectarse la película. La niña de tus ojos, de Fernando Trueba, es un ejemplo perfecto de cómo se hacía. También está la versión de Drácula que se vio en España en los años 30, en la que no salía Bela Lugosi sino un actor mexicano, aunque en el cartel ponía el nombre del húngaro. Este sistema no sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, creo.

Por otro lado, al público de los países más desarrollados económicamente (los países nórdicos, por ejemplo), países con un sistema de gestión pública que permitía que más gente pudiera acceder a la educación, le parecía ridícula la idea de que le quitasen la voz original a su actor/actriz favorito y la cambiasen por la de una señor/señora cualquiera. La gente pagaba para ver a la Garbo con su auténtica imagen y sonido, no para ver sólo la imagen. Ya ni hablamos de que el papel lo interpretara otra persona. Por tanto, lo que se hizo en esos países más desarrollados fue subtitular las películas: incluyeron en la parte inferior del encuadre una banda negra con los diálogos traducidos al idioma de destino. Este sistema es el que se sigue empleando en países como Noruega, Suecia, Finlandia o Dinamarca, por ejemplo.

El tercer sistema era el del doblaje, cambiar la banda sonora de los diálogos originales por una realizada en el país de destino. Esto se impuso en países mucho menos desarrollados educacionalmente, como era el caso de varios países hispanoamericanos, Italia o España, como ejemplos. Ya no es que la gente no entendiese el inglés o francés de la versión original (algo que si se daba en mayor o menor grado en los países más desarrollados), es que la gran mayoría del público no sabía leer su propio idioma materno o, por lo menos, no estaba preparada para hacerlo a la velocidad que requiere la narración cinematográfica. Los subtítulos, por tanto, eran inútiles si se quería lograr una buena recaudación. Como digo, este último sistema se volvió común en España, pero no se daba siempre. Fue posteriormente, durante el franquismo, cuando se impuso por ley obligatoriamente el doblaje de toda película extranjera con idioma distinto al español. Aunque en la actualidad el sistema educativo español es más abierto que el de los años 30 y más gente ha recibido los estudios primarios básicos para seguir la lectura de unos subtítulos, el doblaje sigue siendo abrumadoramente común.

Para cuando terminé mi monólogo en la oscuridad, el señor azul ya se había quedado dormido. No sé si le valdría mi explicación; el caso es que yo ya no podía dormir y me quedé pensando en mis pajas mentales.

Yo me crié viendo películas dobladas, como todo el mundo que haya crecido en España. Como comenté en alguna respuesta a un post anterior, cuando yo era pequeño mi padre no me llevaba a la filmoteca, sino al parque de atracciones, y gracias a dios. Entiendo medianamente el idioma guiri pero, quizá simplemente por costumbre o porque resulta más sencillo, suelo ver las películas dobladas, tanto si voy al cine como si las veo en DVD. Cuando me quejo de los pésimos doblajes o redoblajes que se hacen últimamente, mucha gente me dice "Eso te pasa por no verlas en versión original", hasta en este blog me lo han dicho. Yo no sé que coño haría esa gente cuando no existía el DVD con la opción de los subtítulos incorporados y sólo se podían ver películas en VHS, en Beta o en el cine. A ver quién coño conseguía El pelotón chiflado en VHS en versión original subtitulada en español, esa o cualquier otra. Y menos aún cuando se es un niño que se traga lo que echan por la tele o lo que traen a casa sus mayores del videoclub. En TVE2 ponían películas en VOSE, pero siempre a horas intempestivas y, normalmente las mismas películas que ponen en las filmotecas. Y esa es otra: me encuentro con gente que le asombra la idea de que se pueda disfrutar de un actor anglófono sin escuchar su auténtica voz. Lo de disfrutar la auténtica voz queda muy cool y tal pero que no me jodan la marrana, que yo puedo ver en la intimidad, DVD mediante, una película en VO para ver cómo suena la voz original de Christopher Walken, como curiosidad; para opiniones los colores, en eso estamos de acuerdo; pero lo interesante es cuando la gente lo predica para ajustarse a un determinado estereotipo. Me estoy refiriendo al estereotipo de snob, también conocido últimamente como gafapasta o poppie. Me encantan los estereotipos, intentar analizarlos es una cosa que me pierde. Me asombra cómo los medios de masas -como el cine- se han visto influenciados desde sus inicios por los estereotipos, pero me asombra aún más ver cómo la pelota vuelve a caer: esos mismos estereotipos que aparecen en los medios de masas influyen a su vez en nosotros. Todos nos acabamos convirtiendo en un tipo u otro de estereotipo, o cambiamos de uno a otro si se nos da esa posibilidad ¿por qué lo hacemos? A) por obtener prestigio o, más sencillamente, b) por sexo. Sólo estamos aquí para reproducirnos, no lo olvidemos.

Cuando hablo de sexo, me refiero a que si me quiero follar a una chica con gafas de pasta, con el pelo cortado raro y que escucha grupos de música que nos los conoce ni su puta madre (de hecho, cuando se convierte en un grupo conocido va siendo hora de cambiar), pues seguro que si me visto con un chándal y le digo que mi canción favorita es Más chutes no de Los Chichos no me como un colín. Semejante tiende a semejante, es obvio, no creo estar descubriendo el fuego. Hay a quien le gustan las tías californianas con grandes tetas lavando un deportivo y hay a quién le gustan las que visten de rollo lánguido tipo Amelié. Las cosas son así, y quién algo quiere algo le cuesta.

En cuanto a aquellos que adquieren el estereotipo de gafapasta para generar un halo de prestigio, acostumbran a tomar partido por lo que se podría considerar como Cultura de Élite en su viejo e imaginario debate con la cultura popular (y no me refiero a lo que ahora se entiende como cultura pop, sino a lo que NO se entiende como élite). Digo "viejo" debate porque siempre ha sido así: un libro podía ser cojonudo pero no te lo leías porque estaba escrito con la lengua del populacho y no en el elevado latín de Cicerón; los cuadros de fruta o los paisajes eran un género menor y despreciable (para mujeres (!)) en comparación con los cuadros de género histórico, etc., más edificantes. Siempre ha estado presente la imagen del crítico de arte, el buen conocedor, el entendido, el que le dice a los burgueses, a la gente de “reciente riqueza terrenal pero poca espiritual” con ingresos, con "inquietudes artísticas" pero con poca cultura lo que deben leer/ver/escuchar, lo que está bien y lo que esta mal, lo que les hará quedar bien y lo que les hará quedar mal. Y eso sigue ocurriendo hoy día. Aquel que se quiere adecuar al estereotipo del gafapasta o intelectual-conocedor-persona-con-gusto (llamémoslo como queráis) busca a los gurús que le digan lo que les tiene que gustar. La motivación es tan grande que al final se lo creen, les acaba gustando de verdad. Es tremendamente sencillo: "Si citas la última película de Kiarostami quedarás BIEN, si citas cualquier película de Jackie Chan, aunque te haya gustado en su día o te guste actualmente, quedarás MAL".

Es una gran broma, pero muy solvente: La venta de DVDs de "género independiente" (habréis visto esas carátulas en cualquier superficie comercial grande; si tienen su propia sección ya no serán tan "independientes" de la industria) genera ya tantos beneficios a largo plazo como una producción media de Hollywood. Pero también ocurre en otros formatos: viene uno y te dice: "por fin un dibujante de cómics ha creado una obra que eleva al género del cómic a la altura del cine o del arte en general", ¡Ahiválahostia!, ¿qué pasa?, ¿que todo lo anterior era mierda, era producto de segunda clase para niños o gente que no sabría valorar a Cortázar? ¿Vosotros también queréis uniros a este estereotipo? Nada más sencillo: Poneos vuestras gafas de pasta, que se os vea frecuentar la filmoteca, compraos cómics de autores que apenas saben dibujar pero que hablan de inquietudes humanas básicas y que están bendecidos por el gurú del dominical de turno; citad artistas/cineastas/novelistas/grupos de música de Londres (o Nueva York Tokio; París y Roma ya tuvieron su día) que no conozca nadie -como ha quedado ya indicado, cuando lo conozcan será porque se habrán vendido, aunque es mejor que esperes a ver lo que dice tu gurú, no sea que metas la gamba- y decidle a la gente "¿Cómo?, ¿No has leído el libro No quiero más sake de Tomoko Keboi?"

Incluso la cultura actualmente conocida como Cultura Friki se ha adecuado a esos modelos. El propio Viruete, por ejemplo, se ha convertido en un "gafapasta de la cultura friki", no sé si me explico con la analogía. Tiene una página cojonuda y yo la leo siempre (como anécdota, fue la primera página que leí en internet; para mi es como una cibermadre o algo así), pero para muchos se ha convertido en un gurú (y seguro que contra su voluntad; él sólo querrá pasar un buen rato con su gente y hablar de sus temas). La misma gente que se arrancaría los ojos antes de ver una peli de Pajares y Esteso dice:"Díganos, señor Viruete, con que peli turca de cuarta fila seremos más frikis que nadie". Incluso llega el punto en que te encuentras por la vida con chavalines que te sueltan indignados: "Oh, ¿es que no sabes que el nombre de mi blog es el de un personaje que sale en X comedia ochentera?" (hombre, la vi cuando tenía siete años, lo que me sorprende es que lo sepas tú que no habías ni nacido, y no la han puesto mucho por la tele ni se encontraba en VHS, osea que antes de internet y del emule ni sabías que existía ¿Qué vinculación puedes tener tú con esa serie aparte de usarla como herramienta de demarcación elitista?).

Como vemos, se puede crear (y se crea) cultura de élite con todo.

Bueno, el ser humano es un animal con muchas incongruencias, y me pongo a mi mismo como ejemplo: el caso es que no soporto que me digan que ver películas dobladas es algo digno de borregos, con esas mismas palabras o con circunloquios; pero, por otro lado y como ya he constatado en otros post, cada día me jode más el doblaje que se hace en España. Los directores de doblaje y dobladores españoles siempre tuvieron fama internacional de hacer bien su trabajo. Pero de un tiempo a esta parte, todo se ha ido a la mierda: incluso yo, que siempre me he sentido proclive al doblaje, me doy por vencido y pido que dejen de hacerlo, por el amor de dios. Por un lado están las películas cuyo doblaje es una broma de mal gusto, como KungFú Hustle; luego están los redoblajes en la línea de Esta casa es una ruina, que hay que joderse a base de bien; pero lo peor que está ocurriendo hoy día es lo de que actores que no son especialistas en técnicas de doblaje doblen películas, cosa que se da sobre todo en la animación.

Un actor puede ser un gran intérprete y hacer muy bien su trabajo ante la cámara, pero no es muy normal (o no se ve muy a menudo) que tenga una voz que, gracias al tono, la modulación, la buena dicción, etc, produzca la empatía que produce en el público la voz de un actor de doblaje. Los actores de doblaje son gente que tiene -o puede poner cuando está trabajando- una voz particular que llega muy bien a la gente, por la cual se puede pagar mucho dinero en publicidad, como resulta lógico. Constantino Romero, Ramón Langa y José Luis Gil son ejemplos muy conocidos. Constantino Romero no necesita presentación. Ramón Langa creo que tampoco; de joven quería ser actor estándar, tenía y tiene la presencia de lo que se entiende en el cine como un galán clásico, pero su voz era (y es) tan particular que le aconsejaron que se dedicara al doblaje. Aunque ha hecho incursiones en la tele. Lo mismo le pasa a José Luis Gil, su voz la hemos escuchado durante años y casi nadie le había visto hasta que apareció como presidente de la comunidad de vecinos de Aquí no hay quién viva. Estos podrían ser ejemplos destacados. Como digo, lo que ocurre ahora es que actores que no están preparados para hacer una cosa la hacen; incluso gente que nunca ha recibido clases de interpretación (los dos tipos de actores las necesitan, aunque son distintas) se dedica a poner su voz a películas. La inmensa mayoría de esos doblajes generalmente producen asco, el público se queja, pero curiosamente se siguen haciendo, y cada vez más. ¿Por qué? Encima, como el resto de las voces las ponen actores y actrices que SI son dobladores profesionales, la cosa canta mucho más.

Para terminar este ladrillo, hoy incluiré la selección de películas que pertenecen a la primera fase de lo que yo llamo Gran e Magna Historia de cómo el doblaje se fue a tomar por el culo en España. Primera parte: Esto empieza a apestar (1980-1996).

No sé cómo no se te cae la cara de vergüenza, Saura

1980 - El Resplandor. Tremendo, este doblaje es una puta leyenda viva. Y eso que Stanley Kubrick tenía por costumbre supervisar los doblajes de sus películas: se lo encomendó a Carlos Saura, y éste puso a Verónica Forqué y a Joaquín Hinojosa, ambos con voces de traca que convierten la película en algo sencillamente ridículo. Después de 26 años, este doblaje mueve al despolle como el primer día. Lamento no poder poner esta vez enlaces directos a las fichas de doblaje de las películas, pero parece que los de la página de El Doblaje han cambiado el formato, porque siempre conduce a su página de inicio.

La primera de la trilogía

1989 - Mira quién habla: El director de doblaje debió considerar que la persona más adecuada para poner voz a un bebé doblado originalmente por Bruce Willis era Moncho Borrajo. Con dos cojones.

1990 - Mira quién habla también: Más mierda, ahora a Mocho Borrajo se le suman Rosa María Sardá y Juanito Navarro. No conozco a nadie que la haya visto entera.

1992 – Aladín: Josema Yuste hace un trabajo relativamente aceptable, pero creo que un especialista lo habría hecho mejor. Aunque lo bueno estaba por venir.

Imagínatela con la voz de Ángel Garó

1992 – Ferngully, Las aventuras de Zak y Crista. El despiporre comenzó con esta peli de animación de tercera regional. El humorista Ángel Garó pone voz a TODOS los personajes de la película. Insoportable, aguanté 30 minutos. Como nadie se quejó, supusieron que podrían ir a más.

1993 - Mira quién habla ahora: El niño ya no habla, ahora hablan dos perritos con las voces de Verónica Forqué (otra vez) y Alfredo Landa. Ni siquiera intentan interpretar.

Ole, ole y ole, maestro

1996 – Dragonheart: un buen año. Si el original estaba doblado por Sean Connery, aqui Paco Rabal, icono con patas del cine español, le otorga su voz grave e inconfundible al dragón coprotagonista. Y en parte fue una gran idea: como Rabal era prácticamente un monumento nacional viviente, si quedaba mal nadie se quejaría en público. Este fue el primer doblaje en el que oí comentarios de gente molesta durante la proyección, en el cine, del tipo menuda cagada. La verdad es que resulta extremadamente molesto y te saca continuamente de la película.

Espero no haberme dejado ninguna del periodo 1980-1996, aunque es probable. Creo que ya he soltado bastante mierda por hoy. Otro día continuaremos con la segunda fase.

Vigilad los cielos.